Volver al blog 3 de marzo de 2018 · Por Enric Cuenca i Teruel (Periodista)

La Carrera de Calçotets: la Nochevieja más peculiar de la Font de la Figuera

La Carrera de Calçotets: la Nochevieja más peculiar de la Font de la Figuera

Cuando hablamos de tradiciones, hablamos de hechos, de cosas que hacemos porque tienen una continuidad en el tiempo, porque tienen un sustrato identitario, cultural, religioso, folclórico, ideológico, festivo… y se hacen con una periodicidad. Las tradiciones, sin embargo, tienen un punto de partida, una fecha de nacimiento, un pistoletazo de salida que a veces tenemos claro y otras no tanto, porque vienen de antiguo y se pierden los orígenes en la noche de los tiempos.

Si una cosa está clara es que las tradiciones tienen un porqué, una fecha de nacimiento, conocida o no, y son tradiciones porque tienen una continuidad en la comunidad que ha adoptado esa tradición como una expresión propia, suya e identitaria.

Quizás nosotros mismos, sin saberlo, estemos creando tradiciones en nuestros pueblos, o en el mundo de las fallas, o en nuestra propia comisión fallera. Vamos haciendo actos que, de continuar con el tiempo, serán reconocidos como tradición.

Y dicho esto, hay que centrarse en la cuestión del artículo que me ha pedido escribir la AC Falla Luis Cendoya para su llibret. Siempre, siempre he presumido de ser en parte descendiente de la Font de la Figuera, de un bellísimo pueblo valenciano que tiene un vínculo muy especial con el Port de Sagunt desde los inicios del Port. Por eso es un orgullo recibir una llamada de Teresa y que te diga: «Como eres de la Font, quién mejor que tú para hablar de…».

Y vamos a hablar de eso. De una tradición «moderna», porque todavía no tiene ni medio siglo de existencia, pero que ha sido una tradición impactante, simpática, peculiar y mediática. Porque si de algo puede presumir la Carrera de Calçotets de la Font de la Figuera es de ser mediática, de ser noticia en muchos informativos de ámbito estatal y, cómo no, valenciano.

La noche del 31 de diciembre la gente tiene por costumbre quedar a cenar en casas, en locales, en bares, en restaurantes, en hoteles… vamos vestidos de etiqueta o informales, bebemos cava y otros licores, acompañamos las campanadas con uvas del Vinalopó o gajos de naranjas valencianas, nos ponemos máscaras, sombreros ridículos de cartón, collares de plástico y hacemos monerías diversas para celebrar la muerte de un año y el comienzo de otro, que siempre esperamos y deseamos que sea, al menos, mejor que el que se va.

En la Font de la Figuera, un pequeño pueblo de la comarca de la Costera de poco más de 2.100 habitantes, es costumbre quedar en casa, en cocheras o en los «cuartelillos» para cenar. Entendemos por «cuartelillo» el casal de las filaes de Moros y Cristianos, una tradición de más de 200 años en esta población. Y la fiesta de la que hablamos, la Carrera de Calçotets, nace en una fría noche de fin de año, como frías suelen ser todas esas noches en este pueblo del interior. Un grupo de jóvenes estaba cenando hace 43 años en una cochera. Son cenas contundentes, cenas que se riegan con los buenos vinos de las tierras de los Alforins, y cuando el vino sube a la cabeza, ya se sabe que se pierde el frío, el miedo y también la vergüenza.

Y en ese momento, alguien comentó la posibilidad de ir a ver a otra cuadrilla que estaba cenando en tal lugar del pueblo y, de repente, alguien dijo la frase mágica: «¿A que no tenéis co… de ir en calzoncillos?».

Y claro… dicho y hecho.

Pero no fueron a ver a esa cuadrilla en concreto, sino que fueron a ver a muchas otras más, aprovechando que ya que se desnudaban para celebrar el año nuevo, lo hicieron a lo grande. Y de paso, pasar por la plaza.

Como la cosa hizo gracia, al año siguiente se repitió. Y al otro, y al otro, y se fueron sumando más y más cuadrillas de amigos hasta llegar al día de hoy, donde una multitud impresionante de hombres y también mujeres y algunos niños y niñas participan en esta peculiar carrera en ropa interior.

A las doce de la noche, el campanario de la Font marca el inicio del año, y todos los congregados en la plazoleta de la iglesia, en ropa interior y desafiando a veces temperaturas que se acercan o bajan de cero, empiezan a gritar a una voz el grito de guerra de la noche: «¡No hace frío, no hace frío!».

Y con ese cántico, bajan centenares de personas por la calle del Cantalar y empiezan a dar vueltas por la Plaza Mayor, donde centenares y centenares de personas bien abrigadas contemplan el coraje y la valentía de aquellos y aquellas que corren en ropa interior. La mayoría de los años están presentes las cámaras de muchas televisiones españolas (como hasta 2013 nunca faltaban las de la valenciana), y al día siguiente, en el resumen de las celebraciones de fin de año y de los primeros nacimientos del año, siempre salen por la tele los valientes y valientas corredores en ropa interior de la Font de la Figuera. Es más, el espectáculo tan peculiar de la carrera de Calçotets atrae a público de toda la comarca, y es habitual que mucha gente se desplace en autobuses para celebrar la llegada del nuevo año en la Plaza Mayor de la Font, mientras corre gente en ropa interior al grito de «¡No hace frío!».

Después de 43 años y con la participación de niños y niñas, la Carrera de Calçotets se ha consolidado como un acto festivo más en la Font de la Figuera y como una tradición. Porque las tradiciones, al fin y al cabo, son las cosas que nos gusta hacer y que tienen una continuidad en el tiempo. Por muy peculiar que resulte.

Además, hace años que se hizo costumbre llevar ropa interior roja para conjurar la buena suerte. Calzoncillo, calzones, bóxers, tangas, bragas, braguitas… todo el mundo lleva una prenda de ropa interior de color rojo en fin de año, aunque no se vea… de normal y en circunstancias normales. En la Font de la Figuera, al menos, se saca provecho y se lucen todas esas prendas que, normalmente, están ocultas a la vista.

Volver al blog