Ventana a la diversidad

No hay duda de los grandes avances que ha experimentado la fiesta fallera en materia de diversidad e igualdad en estos últimos cinco años. En 2021 pudimos asistir al nombramiento de dos falleros mayores, Vicente Llácer (Castellón) y Víctor Belinchón (el Port de Sagunt), y en 2023, al de Raúl Puerta, el primer fallero mayor de una falla de la ciudad de Valencia. Nombramientos controvertidos que generaron debate en algunas comisiones, con unos a favor y otros en contra. Sin embargo, más allá de lo que se habló o se opinó, y del debate en sí mismo, que es fundamental en una sociedad moderna y avanzada, lo importante es que se actuó, se dio un paso al frente en pro de la igualdad y, además, con una normalidad asombrosa, sin escándalos, como fue el caso de Sagunto, que es el que yo conozco. Un aspecto que me llamó mucho la atención, para bien, por supuesto, ya que la fiesta de las fallas es bastante tradicional y conservadora y tiene mucho que cambiar.
Después de este primer gran paso, en 2023 llegó el segundo: la primera fallera mayor trans, Lía Sánchez, de la Falla Doctor Manuel Candela, otro hito destacado en la historia de las fallas en materia de diversidad, con el que se abrieron todos los armarios dando un paso de gigante en la visibilización del colectivo LGTBIQ+ y en hacer efectivos sus derechos en la fiesta.
Y es que este es el camino. Las comisiones falleras son una clara representación de la sociedad, de una sociedad diversa en la que todos, todas y todes tienen cabida, por lo que también en las fallas estamos obligados a favorecer la igualdad de oportunidades, la inclusión y el respeto mutuo, que son la base de una convivencia sana y la única garantía de futuro de la fiesta.
Los moldes se rompieron con el nombramiento de Laura Mengó como fallera mayor de Valencia 2023, la primera fallera mayor de Valencia con diversidad funcional. Una elección impensable años atrás, cuando los estereotipos de mujer embajadora de la fiesta eran otros, el de mujer perfecta, ya que la diversidad funcional podía entenderse como una mera «tara» en los cánones de la «belleza normativa» exigida para tal representatividad. Ahora, aunque este pensamiento persiste en algunas personas, a las que prefiero no calificar, no es el pensamiento mayoritario, y gracias a decisiones como la que se tomó con Laura -que, como cualquier persona, no es perfecta, pero eso no tiene nada que ver con llevar una prótesis en su pierna-, las fallas han mostrado una importante voluntad de cambio que las lleva a ser mucho mejores y, en este caso concreto, a evidenciar que la diversidad corporal no es obstáculo para nada.