Volver al blog 7 de febrero de 2022 · Por Aitor Sánchez Collado (Periodista y fallero)

En movimiento: información fallera en tiempos de pandemia

En movimiento: información fallera en tiempos de pandemia

Introducción

La información fallera siempre ha estado en el punto de mira: cuestionada entre la profesionalidad y el amateurismo, pero siempre fiel a proporcionar tanto al público interno (fallero) como externo (el resto de la sociedad no censada en una comisión) la realidad de una fiesta que genera miles de impactos informativos al año, que marca su propia agenda informativa, desarrolla sus gatekeepers (eligen qué tema es susceptible de ser noticia y cuál no) y crea sus líderes de opinión. La información fallera queda dividida entre el periodismo especializado (publicaciones, webs o programas dedicados exclusivamente al ámbito fallero) y el periodismo generalista local (donde los grandes medios dedican un espacio a la fiesta cuando es relevante desde el punto de vista informativo). En medio de esta rutina informativa, el 10 de marzo de 2020 se aplazaron las fallas a causa de la pandemia de la covid-19, y el panorama mediático cambiaría sus rutinas, temas y quehacer diario al compás de la actualidad mundial. Todo giraría en torno al coronavirus, y la fiesta hibernaría a la espera de respuestas en medio de una gran incertidumbre sobre su celebración. Para conocer cómo se vivió el periodo de confinamiento y el posterior entre los profesionales de la comunicación, presentamos un estudio en el que hemos entrevistado a dieciséis periodistas en activo: profundizamos en la realidad de los medios de comunicación que tratan la fiesta y nos relatan en primera persona su vivencia de informar sobre fallas en medio de una pandemia.

Estado de la cuestión: información en pandemia

Ante la incertidumbre causada por la llegada de la pandemia a España, la sociedad se repliega informativamente hacia los medios de comunicación tradicionales y deja de lado los bulos o fake news de las redes sociales frente a la alarma sanitaria mundial: «En estos momentos de crisis mundial a consecuencia de la COVID-19, parece que los lectores confían más en el trabajo que aporta el periodismo de calidad. La llegada de la pandemia coincide con la transformación del modelo de negocio orientado a obtener ingresos por el pago de contenidos. Es el primer fenómeno de carácter global en el que muchas cabeceras se enfrentan al dilema de abrir sus contenidos o mantener el muro de pago».

Ante esta coyuntura, los medios han de llegar al mayor número de lectores posible, pero nunca hasta ahora se habían visto obligados a rentabilizarlo de alguna manera. El enfoque estratégico correcto depende de diversos factores. Ante este escenario existen diferentes planteamientos según cada compañía, de modo que podemos observar modelos parcialmente abiertos (algunas noticias o artículos son de pago, otros son libres); otras empresas se han centrado en abrir el muro de pago para las noticias sobre la covid y promover suscripciones o donaciones; otras han optado por sustituir el muro de pago por un muro de registro (regwall), y las últimas han optado por mantener el paywall invariable. En este sentido, el mayor tránsito de información en España se consumió a través de la televisión en los primeros meses, tal como afirma el estudio de la Universitat Oberta de Catalunya: «La televisión destaca como el medio más utilizado a la hora de informarse sobre el virus, por delante de los medios digitales. Cabe destacar también que los programas televisivos tipo infoshow consiguen acumular más audiencia que los informativos tradicionales. Los medios menos utilizados para informarse sobre la evolución de la covid-19 serían internet, redes sociales, radio, información proporcionada por familiares o conocidos y prensa en papel. Aunque no destaca el consumo de la radio para mantenerse informado, este medio se considera el más creíble, junto con la televisión».

En este sentido, la crisis provocada por la pandemia sorprendió a buena parte del sector nacional en plena transformación de sus negocios, siendo España uno de los países que más tarde llegó al lanzamiento de suscripciones. Si para los medios anglosajones la llegada de Trump y el Brexit supuso el impulso de los modelos de suscripción, parece que la crisis provocada por la COVID-19 tendrá un efecto similar en los medios españoles. En cuanto a la prensa regional o local, las ediciones regionales del grupo Vocento, entre las que se encuentra Las Provincias, apostaron durante la pandemia por promocionar las suscripciones ofreciendo el primer mes gratis, lo que les llevó a incrementar en un 400 % el número de nuevas altas respecto a meses anteriores. En otra situación se encuentran los medios de comunicación locales, que han de subsistir a base de subvenciones por el valenciano y de la escasa publicidad que facturan, dada la coyuntura de retraimiento económico de las empresas anunciantes.

Así pues, dado este estado de la cuestión, nos planteamos cómo los medios regionales, locales y la prensa especializada en fallas han vivido, durante el confinamiento y el tiempo posterior de «nueva normalidad», la incertidumbre de la celebración de las fallas y el seguimiento de las nuevas normas de la fiesta hasta la celebración de la semana fallera de septiembre. Todo un recorrido que ha afectado a la rutina periodística al cambiar los contenidos de sus noticias, los tiempos informativos, la agenda, las fuentes y también la manera de trabajar.

Metodología

Se suministró un cuestionario autoadministrado en línea a periodistas profesionales o informadores falleros en activo (N = 16 participantes), tanto de prensa tradicional (papel y digital: comarcal y nacional), televisión local, radio, revistas especializadas en fallas, como prensa en internet: webs dirigidas al mundo fallero. En total, 13 hombres y 3 mujeres dieron su visión de la profesión en tiempos de pandemia.

Resultados: el 80 % de los medios ha continuado su labor informativa fallera

Respecto a la pregunta centrada en conocer la continuidad de la profesión en tiempos de pandemia, una amplia mayoría continuó trabajando a pesar de la pandemia. Así, preguntamos: ¿Durante estos meses de pandemia has parado tu actividad informativa fallera? El 78,6 % dijo que no había parado y que había seguido informando; no pararon ni siquiera durante el confinamiento, frente al 21,4 % que solo paró durante el tiempo de confinamiento y después continuó el trabajo informativo. En este sentido, el programa de radio Gente de Fallas, de Onda Cero, conducido por Boro Peiró, no falló a su cita semanal por las tardes (lunes y miércoles a las 20 h, e insertado como sección en el magacín matinal) y fue el que mantuvo su audiencia fiel en sus retransmisiones; en menor medida, la revista especializada Actualidad Fallera también mantuvo el tipo y sacó números a la calle y a su web, al igual que el programa de radio Ser Falleros (en la Cadena Ser), donde cada viernes dedicaban el programa a tantear los sectores afectados. La periodista Verónica March, de Informativos À Punt, afirma: «No he parado de informar ni en el confinamiento, pero es obvio, porque estoy en el informativo, ¡y ese nunca para! Yo no hago información fallera exclusivamente, pero dentro del informativo sí que se ha contado todo el periplo de las fallas en estos años. A mí me ha tocado cubrir cosas como la no plantà, el desmontaje de las fallas especiales que estaban a medias, la no cremà, la reinvención de algunos indumentaristas».

El 64 % considera útil la información fallera en pandemia

Respecto a la concepción y calidad del trabajo que desarrollaban los informadores, quisimos preguntar si los programas, noticias o secciones que hacían los consideraban útiles para su audiencia. El 64,3 % respondió que consideraba útil su información, ya que el público fallero quería saber respuestas sobre la fiesta ante tanta incertidumbre; el 28,6 % la consideraba útil, pero como cualquier otro sector más de la sociedad; mientras que el 7,1 % consideraba que solo era importante para hacer fuerza a favor de los sectores económicos afectados por la parada brusca: artistas, floristas, pirotécnicos, músicos, etc. Como dice March: «En Valencia las fallas son una cuestión transversal. Afecta tanto a los falleros como a los sectores vinculados a la fiesta, como al resto de la sociedad. Todos, para bien o para mal, tienen un vínculo con las fallas, y era de interés general saber qué pasaba con ellas, contextualizándolas dentro de la pandemia. Durante meses, toda la información tenía relación con la pandemia, y todo lo que estuviera relacionado con el coronavirus generaba interés».

El 50 % ha variado su rutina profesional

Si nos centramos en el hábito gremial, es decir, en el día a día de la profesión, quisimos preguntar sobre la tarea y la rutina informativa ante un periodo de protocolos sanitarios, restricciones, controles de aforo, etc. En este sentido, el 50 % de los encuestados consideró que su trabajo había variado un poco: informaban sobre lo referente al virus, pero con la misma línea informativa y estructura de los programas o secciones; un 42,9 % de los periodistas vio muy afectada su rutina, ya que, al no tener un calendario estipulado, tenían que buscar temas alternativos; frente al 7,1 % que no se vio afectado en su rutina y siguió haciendo lo mismo. Así, los medios más afectados fueron los especializados en fallas, que, al no tener una agenda oficial de actos, tuvieron que crear nuevos temas ligados a la situación actual y sustituir sus números o secciones tradicionales por otros. En el caso de Actualidad Fallera, los números dedicados a la preselección de candidatas a cortes o a las visitas a talleres se cambiaron por otros de indumentaria o de contenido económico de la fiesta (subvenciones, crisis, etc.). Los programas que mantuvieron sus horarios de emisión en la tele (como Tot és Festa) o en la radio (Gente de Fallas) tuvieron que incorporar más tertulias desde diversos ángulos de la fiesta para llenar programación y dar visibilidad emocional a los falleros, a las empresas afectadas, etc., y debates sobre cuándo sería conveniente celebrar la fiesta, según el índice acumulado de casos.

Por su parte, los medios generalistas —Levante-EMV, Las Provincias, etc.— sacaron especiales de fallas en marzo de 2021 (a sabiendas de que se volvían a aplazar), en los que se analizaba la situación de la fiesta, de los casales, de los artistas falleros, y se hacían sesiones de fotos con las cortes de honor y falleras mayores de Valencia, etc.

Interés de la información fallera para los medios: clickbait frente a utilidad

En esta línea, queríamos saber, de cara a los medios generalistas, si valoraban la información fallera; por eso la encuesta preguntaba si los informadores consideraban que los jefes de contenidos de programas de periódicos generalistas, de televisión, etc., le habían dado a la información fallera la importancia que merece durante la pandemia. Jaume Bronchud, de Tot és Festa, de Levante TV, lo tiene claro: «En el caso de LevanteTV, la importancia que le daban los jefes de sección a las fallas era absoluta. Llegamos a hacer una programación de semana entera durante marzo, aunque no hubiera fallas». Laura Sena, periodista de la sección de l'Horta de Levante-EMV, comenta: «En el caso del diario Levante-EMV, sí, absolutamente. Ha sido una prioridad». Por su parte, Julio Tormo, un clásico de la información fallera al frente de Tele 8 (Mediterráneo), considera que la información fallera «ha estado muy condicionada por la situación sanitaria». Roberto, del medio especializado Hablemos de Fallas, considera que: «Sí, dada la incertidumbre, sobre todo de las fechas posibles para celebrar la fiesta, y las continuas reuniones de la Mesa de Seguimiento, se daba la necesidad de informar sobre todo esto». De igual manera, Antonio J. Fresno destacaba el punto contraproducente de tanta información fallera: «Demasiada; en ocasiones provocaba una mayor inseguridad en el sector fallero, con mucha información que, en ocasiones, eran más bien elucubraciones». Es lo que en términos periodísticos se conoce como «infoxicación», es decir, la imposibilidad de la sociedad de procesar una gran cantidad de información.

Manuel Andrés Zarapico, responsable de la revista Actualidad Fallera, aporta el punto más crítico, al considerar que a los jefes de prensa no les ha interesado tanto la información como servicio público, sino que, de hecho, «la han utilizado como elemento de clickbait». En esta línea, Quique Collado, periodista al frente del portal especializado Som Patrimoni, considera que: «No. La cultura popular ha sido una de las grandes perjudicadas. Mucha gente olvida que la cultura es parte de la salud». En esa línea negativa estaban Amadeo Sánchez, de la plataforma online Univers Faller, y Andreu Fernández, del veterano portal de información fallera Distrito Fallas.

Información fallera, ¿frivolidad en tiempos de pandemia o necesidad? Percepción de una audiencia equilibrada

Otro de los puntos dignos de análisis en este tiempo de pandemia era la recepción que de esta comunicación fallera hacía la audiencia, estuviera o no censada en una comisión. En las redes sociales encontramos algunos comentarios en noticias falleras que rechazaban este tipo de información por considerarla frívola en medio de una alarma sanitaria mundial, mientras que otros defendían esta información por dar visibilidad y activar los sectores económicos afectados y por hacer presión mediática ante la incertidumbre, o simplemente por considerarla importante. Queríamos conocer la representación mental que los informadores tenían sobre este tema. Cerca de la mitad encontró audiencia crítica con informar sobre temas falleros, frente a la otra mitad que no. La pregunta en cuestión era: A la hora de informar sobre fallas durante la pandemia, ¿has sentido cierto rechazo por parte de tu audiencia o en las redes sociales (comentarios, seguidores, etc.)? A lo que el 57,1 % contestó que no había encontrado comentarios despectivos: la audiencia entendía la información fallera en tiempos de pandemia. Por otro lado, un 21,4 % respondía que un poco, al encontrar ciertos comentarios críticos con la fiesta fallera durante este tiempo, y a ello se sumaba otro 21,4 % que sí encontró muchos comentarios despectivos, al considerar las fallas un tema menor y no importante. A esto, Laura Sena afirma: «Ni muchas críticas ni pocas, pero las ha habido». Por su parte, Verónica March consideraba que: «La gente no criticaba que dieras información vinculada con las fallas, sino querer celebrarlas; en las redes, comentarios del tipo: Con la que está cayendo y pensando en fallas.

¿Autocensura para evitar comentarios negativos? Ampliamente, no

Ante este terremoto en la opinión pública, el medio o el periodista tenía que posicionarse: seguir informando sobre fallas, cambiar de temas o ejercer algún tipo de autocensura. La pregunta era: ¿Has ejercido la autocensura durante la pandemia para evitar comentarios negativos sobre la fiesta en este tiempo? La amplia mayoría dijo que no había practicado la autocensura; destacamos la respuesta de Antonio J. Fresno, periodista de Sagunto en el diario local El Económico y colaborador de Onda Cero Sagunto, quien aporta: «Nunca me he autocensurado, quería que la gente entendiera la importante potencia económica de nuestra fiesta»; o la de Amadeo Sánchez: «No. Porque el comportamiento del mundo fallero ha sido ejemplar». En la misma línea que Laura Sena: «Tenía las cosas bastante claras y personalmente apostaba mucho por la fiesta, posicionándome del lado de los sectores más activos y defendiendo siempre que era posible. Una postura que en el periódico se me ha permitido».

Manuel Andrés Zarapico también lo tiene claro: «No hemos sido el mejor ámbito informativo, desde luego. Y sí, la autocensura ha existido, pero creo que por salud mental fallera, desde luego». Fernando Manjón confiesa que sí ha ejercido la autocensura: «En alguna ocasión, pero pocas veces». Roberto, de Hablemos de Fallas, decía: «Hemos mostrado un total respeto hacia la situación tan grave que estaba sucediendo, procurando empatizar con todos los afectados por la pandemia, hasta el punto de que llegamos a crear un grupo en Facebook, Juntos lo conseguiremos, en el que cada día insertábamos frases de ánimo para llevar el confinamiento con un sentimiento positivo».

Visibilidad de los sectores afectados económicamente

Al preguntar cómo valoraban el trabajo de la prensa en cuanto a dar visibilidad a los sectores empresariales afectados —artistas, músicos, pirotécnicos, etc.—, las respuestas fueron variadas, según si el medio era especializado o no. Como dice Luis Fernández, responsable de Ser Falleros, de la Cadena Ser: «Como es habitual, la prensa generalista tenemos el tiempo y el espacio muy limitados, pero considero que en general se ha hecho una labor correcta». Algo que corrobora su compañero Santi Botella: «Al menos por nuestra parte, en Ser Falleros hemos dado voz a todos los sectores afectados». Candreu afirmaba: «Muy importante, para que el público conociera sus problemas durante la pandemia». Antonio J. Fresno continuaba: «He intentado hacer pedagogía sobre la necesidad de hacer fallas en septiembre para poder continuar con la fiesta y por la supervivencia de los sectores relacionados con las fallas». Por su parte, Jaume Bronchud también considera que fue «absolutamente necesario, y ha sido el gran escaparate público de su situación». Amadeo Sánchez, de Univers Faller, opinaba también que: «La información fallera se ha volcado, en muchos casos, para ayudar a los sectores productivos de la fiesta. La prensa general, como es costumbre, aparte de algún titular sensacionalista, ha dado poca información y bastante desinformada». Roberto, de Hablemos de Fallas, ha dicho: «Totalmente positiva. Existía una gran preocupación por estos sectores gravemente afectados, y se les daba voz para que todos conocieran sus necesidades e inquietudes». Mientras que Fernando Manjón daba un giro más al afirmar que «ha sido más que correcto, muchas veces por encima del propio sector de fallas y falleros».

El sector más crítico ha sido Julio Tormo, al valorar como regular la importancia dedicada a estos sectores por parte de la prensa generalista, igual que Manuel Andrés Zarapico, que matiza y marca una diferencia: «La especializada, un diez. La generalista, con torpeza, desconocimiento y estancamiento». Lo mismo opina Quique Collado, de Som Patrimoni, quien también profundiza en la idea de que: «Está muy condicionada por intereses comerciales. La agenda no la marcan los sectores productivos falleros, sino los intereses comerciales de los medios».

Carencias de la profesión

Si atendemos, por tanto, a la salud de la profesión en tiempos de crisis, había que preguntar a los profesionales sobre sus necesidades, con la pregunta: ¿Qué carencias has encontrado a la hora de desarrollar tu labor informativa en este tiempo? (recursos materiales, falta de apoyo institucional, reacciones contrarias a hablar, etc.). Santi Botella afirmaba: «Más allá de la propia incertidumbre, no he encontrado ningún problema a la hora de informar sobre fallas». Bronchud se refería a las incomodidades por las restricciones sanitarias: «En el confinamiento, estar encerrados y tener que trabajar desde casa, emisiones incluidas. Después, básicamente, las que nos marcaba la realidad sanitaria». Igual que Amadeo Sánchez: «Evidentemente, no poder salir de casa y aprovechar los recursos técnicos del estudio hizo que variáramos la programación y la manera de hacerla. Pero nos reinventamos rápidamente aprovechando recursos como Zoom, principalmente». Quique Collado afirma que: «Mi trabajo es bastante independiente, por lo que en estas cuestiones no ha variado demasiado».

Laura Sena pone el dedo en la llaga al considerar que: «Mientras que el sector fallero hablaba sin problemas, ha habido reticencias políticas a posicionarse en ciertos momentos en los pueblos de l'Horta, algo que no pasaba en la capital». De forma parecida se pronuncia Maje, periodista de À Punt, que ha hecho bastante seguimiento de temas falleros en la televisión autonómica y que también ha encontrado «dificultad para acceder a información más sensible». Julio Tormo ha echado en falta más recursos materiales.

Mesa de Seguimiento y Junta Central: las principales fuentes informativas, aprobadas

En medio de este maremágnum informativo, los medios de comunicación tenían que recurrir a sus fuentes de información oficiales y principales. Estas eran la Mesa de Seguimiento de las Fallas (un órgano consultivo creado por la Junta Central Fallera, las juntas locales, las poblaciones falleras, junto con la Conselleria de Sanidad, para establecer la hoja de ruta de la celebración de las fallas: restricciones, normas, viabilidad, etc.), la propia Junta Central Fallera y el Ayuntamiento de Valencia.

Así, respecto a la relación con los medios y la gestión informativa de la Mesa de Seguimiento de las Fallas, los informadores la aprueban con buena nota, ya que un 64,3 % la califica de excelente, al considerar que ha habido muy buena información y plena accesibilidad para entrevistarlos, mientras que un 35,7 % le da un aprobado: es decir, entendían que informaban bien, enviaban notas de prensa, eran accesibles, pero que se podría mejorar (había muchas filtraciones). En cuanto a la relación de los medios y la gestión informativa relativa a la Junta Central Fallera, el 57,1 % le da un aprobado, el 35,7 % un excelente, frente al 7,1 % que le daba un suspenso, al considerar que no informaban ni a tiempo ni en la forma adecuada.

Sensaciones profesionales respecto a las fallas de septiembre

Para concluir, quisimos tantear la sensación de la prensa respecto a la semana fallera de septiembre, y preguntamos cómo la habían valorado informativamente hablando: a lo que un rotundo 87,3 % respondió que con estas fallas de verano surgió una nueva oportunidad para debatir y reformular la fiesta, frente al 14,3 % que la valora como una semana fallera igual que siempre, como un año normal, pero con restricciones. Verónica March, de À Punt, matiza: «Valoro positivamente en el sentido de la cobertura, incluso más que otros años, por el interés que generaba una situación tan atípica. Es cierto que fue una cobertura tradicional; sí que se debería haber aprovechado más la situación para debatir y reformular la fiesta».

Conclusión

Para concluir, podemos afirmar que el 80 % de los medios ha continuado su labor informativa fallera; algunos han visto suspendido o restringido su programa o sección, y otros han intentado mantenerlo con otra agenda informativa, buscando temas, entrevistados y fuentes de interés para tantear la realidad normativa.

Los temas más consultados por la audiencia eran los relativos a las normas para volver a los casales (aforos, geles, mascarillas, cenas, etc.) y a saber la fecha exacta para poder celebrar la semana fallera de 2020-21 (a partir de las reuniones de la Mesa de Seguimiento). Otros temas que se trataron fueron la realidad económica de las empresas afectadas por la suspensión y el aplazamiento de las fallas (artistas, músicos, indumentaristas, pirotécnicos, floristas, etc.), así como la cara más social y personal, con entrevistas a falleras o representantes de la fiesta a la espera de cerrar su ciclo. Algunos medios se hicieron eco de las iniciativas solidarias desde casa (mascarillas cosidas por falleros, balcones, recaudaciones de dinero, etc.) o de informaciones relativas a la fiesta por su vertiente más conmovedora o creativa, para ser diferentes y mantener a la audiencia fallera y activar la espera de la fiesta (disfraces desde casa, fallas online, volver de nuevo al casal, nuevos concursos, algún influencer que se pintaba el cuerpo con motivos falleros, etc.); dentro de esta última destacó la campaña Falleros en primera línea, en la que se mostraba a falleros en sus profesiones como personal esencial del sistema (sanitarios, distribuidores, alimentación, profesores, etc.).

Informativamente hablando, hay que separar la etapa estricta de confinamiento y la salida de nuevo a la nueva normalidad, como dice Amadeo Sánchez: «Yo separaría la primera etapa de confinamiento, tras el dolor de la suspensión de las Fallas, donde la gente tenía muchas dudas, y otra, ya desconfinados, donde la discusión era Fallas sí o Fallas no, y cómo hacerlo». En este sentido, muchos programas llenaron su programación con tertulias y debates donde se elucubraba sobre las futuribles fechas, con sus pros y sus contras. La mayoría no echó en falta recursos materiales ni económicos ni practicó la autocensura, salvo en casos concretos en los que era difícil llegar a la fuente de información o con temas delicados en momentos clave de la pandemia. Respecto a la relación con las fuentes oficiales de comunicación, todos valoran positivamente la labor informativa de la Mesa de Seguimiento y de la Junta Central Fallera. Algunos periodistas de medios especializados consideran que otros medios generalistas han utilizado la información fallera solo para obtener más audiencia, sin que les importara de verdad su utilidad para el colectivo.

Cuando finalmente se pudieron celebrar fallas en septiembre, tanto en la ciudad de Valencia como en muchas poblaciones que así lo decidieron, los medios de comunicación hicieron una cobertura total, como unas fallas típicas, pero con restricciones sanitarias. Tal como recoge Laura Sena: «La semana fallera de septiembre tuvo la misma dedicación que una semana fallera convencional, pero con la conciencia de que informábamos de hechos históricos, y con un programa más ligero que nos permitió trabajar con menos presión y hacer algunos temas más creativos. También los horarios más racionales ayudaron mucho». Y es que, en este sentido, el toque de queda a la una de la madrugada hizo que los horarios de ofrenda y cremà se adelantaran, lo que ayudó en la labor informativa para cerrar edición o cubrirlos más cómodamente. Así lo matiza Fernando Manjón: «La celebración de las fallas en septiembre nos ha brindado la posibilidad de vivirlas de otra manera, pero cuando las limitaciones y las fechas vuelvan a ser las de siempre, volveremos a tener las fallas de siempre. Solo el adelanto de la hora de la cremà se quedará, pero era una reivindicación anterior».

Ante la incertidumbre sobre el futuro de las fallas de 2022 y si volveremos a repetir el mismo modelo de fiesta, Manuel Andrés Zarapico lo tiene claro y apuesta por un ejercicio de renovación: «Aprendamos de esta situación y miremos al futuro. No volvamos a las zonas de confort ni al 'de toda la vida'. Veamos en esta situación tan inusitada, atípica y tremenda una oportunidad de evolución».

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