Volver al blog 7 de marzo de 2024 · Por Antonio J. Fresno i Sanchis (periodista y fallero)

La noche más mágica del año

La noche más mágica del año

Nervios. Estoy nervioso. Todo un año esperando que llegue. 365 días, que se dice pronto, pero a medida que se acerca, los días se hacen más largos y desesperantes. No sé si esta noche dormiré, sé que no. Los nervios no me dejarán. Mi cabeza no para de darle vueltas y vueltas pensando en mañana. La ilusión me envuelve y las preguntas no dejan de pasar por mi mente sin dejarme conciliar el sueño: ¿Será como me lo imagino? Seguro que sí. ¿Estará todo preparado? Voy a levantarme para comprobar que está todo como toca. ¿Están todos avisados y prevenidos de la hora? Ya han confirmado todos que irán. ¿Y el tiempo? Lo miro en el móvil. Imprevisible, como siempre.

Es momento de relajarse, que mañana será un día largo e intenso. Estoy como un niño en Nochebuena o en la noche de Reyes, esperando lo que me deparará la larga jornada que llegará con la salida del sol al alba. El mejor regalo que podría tener está llegando y mi cuerpo lo nota. Han sido días de muchos preparativos, mucha gestión y muchas compras para que esté todo listo.

En noches como esta no puedo dejar de pensar en todas aquellas personas que tanto me han enseñado, personas que recuerdo siempre en días como los que tengo por delante, personas que me transmitieron este amor y pasión por lo que está por llegar. Muchas de ellas tampoco podían dormir la noche de antes, lo sé, me lo contaron, pero ahora toca descansar.

Y pensando, imaginando y soñando ha pasado la noche sin darme cuenta. Los primeros rayos de sol entran por mi ventana marcando el inicio del día. No ha llegado a sonar la alarma del despertador, no ha hecho falta. Las ganas se mezclan con la ansiedad, el nerviosismo, la ilusión y el trabajo que todavía queda por hacer. No puedo esperar más, ya me he puesto el blusón y el pañuelo, es hora de salir de casa, sin saber cuándo volveré, pero tampoco importa, será de madrugada o, seguramente, ya de día.

En la calle se respira un ambiente diferente, un ambiente de fiesta, de alegría, de hermandad pero también de responsabilidad por continuar con una tradición de siglos de historia. Hago el mismo camino de siempre, ya no sé si es costumbre o lo hago de memoria, pero mi cuerpo me dirige hacia donde sabe que debe ir aunque mi mente esté pensando en otras cosas, creo que se está preparando para todo lo que vendrá. Y por fin llego, el nudo en el estómago es algo que no se puede controlar. El día que deje de sentir esto, creo que para mí todo habrá terminado porque ya no tendrá el mismo sentido.

Entonces, la magia empieza a hacer su aparición. Los ninots han invadido toda la plaza, los artistas falleros trabajan de firme para tenerlo todo preparado, las figuras de los remates ya se encuentran encima de los cuerpos centrales, y los más curiosos van dando la vuelta por las distintas demarcaciones para cotillear los trabajos de este año. Hoy, por fin, es 14 de marzo. El día en que todo empieza, el día que tanto esperaban. Es un día duro, de trabajo, pero muy gratificante poder ver el trabajo que han estado haciendo los artistas falleros por fin en la calle. Es un día marcado en rojo en el calendario para todo el colectivo fallero.

Es un día que empieza pronto y que acaba muy tarde. La luz del día da paso a la oscuridad y al frío de la noche. Es un trabajo contrarreloj, pero por fin suena el ruido de la traca que marca el final, que las fallas ya están plantadas. Que esta noche que tanto hemos anhelado que llegara ha pasado en un suspiro. La noche de la plantà es una noche mágica. El cansancio y la angustia dan paso a la satisfacción de ver plantada la falla un año más. La noche de la plantà es mágica porque al día siguiente te da el mejor regalo que un valenciano o una valenciana puede soñar.

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