Mucho más que un simple vestido

El taller de indumentaria Carlos Salvador se abrió en el año 2007 con la intención de reproducir indumentaria tradicional e histórica con rigor y coherencia. Tarea difícil en los tiempos que corren, cuando tanto se habla de este tema, que parece que hoy en día está de «moda», y donde los criterios cambian a cada momento.
La indumentaria de épocas pasadas es una, y lo que hay que hacer es estudiarla para recrearla de la manera más fidedigna posible. No es algo que pueda cambiar según los gustos de la «moda».
En nuestro taller siempre hemos defendido la reproducción de piezas de ropa originales. Por eso tenemos un gran bagaje realizando trabajos de campo sobre la materia que nos ocupa. Ya sea visitando museos, colecciones privadas o revisando piezas de nuestra colección particular, lo que hacemos es estudiar la pieza para extraer toda su información (patronaje, tejidos que la componen, técnica de confección…). Asistiendo a conferencias de especialistas e investigadores de estas materias y revisando la bibliografía existente, también se extrae mucha información sobre la manera de vestir de nuestros antepasados.
De nada sirve hablar de indumentaria valenciana o coser vestidos del siglo XVIII, por poner un ejemplo, si antes no se ha hecho una labor de documentación, recopilación y contrastación de datos para saber qué es lo que se tiene entre manos.
Os diré que aún hoy en día seguimos aprendiendo, y creo que nunca dejaremos de hacerlo, pues cada día aprendes algo nuevo.
Cuando un cliente viene a visitarnos, normalmente lo hace con toda seguridad porque ya conoce nuestro trabajo. Quien vuelve de nuevo trae una idea del vestido que necesita. Nuestro trabajo en ese momento es llevar su idea a un plano histórico y real. Le ayudamos a elegir los tejidos adecuados y la manera de hacer sus ropas, tareas muy importantes para el buen resultado final del trabajo.
Después pasamos a la toma de medidas, ya que cada vestido se hace a medida y en exclusiva para el cliente. No trabajamos en serie ni con patrones cortados, de ahí que cada vestido que sale de nuestro taller sea único y tenga ese sabor «auténtico» que nos caracteriza.
Después de obtener un patrón adaptado a las medidas del cliente y guardando las formas de la pieza original que queremos reproducir (jubón, corpiño, jupetín, etc.), se cortan las piezas que componen el vestido encargado y se prepara para la primera prueba.
La primera prueba es muy importante porque hay que rectificar y afinar todos los defectos que se aprecian en la pieza puesta sobre el cliente. Son muy importantes los largos de las enaguas o el ajuste de los corpiños de mujer, piezas que requieren mucha especialización.
Con los retoques hechos y la pieza montada para segunda prueba, se vuelve a probar para asegurarse de que todo es correcto. En esta fase del trabajo, las piezas más fáciles ya están acabadas o casi acabadas (camisas, zaragüelles, enaguas, etc.). La ropa de hombre ya está forrada y casi terminada (jupetines, jupas o calzones), y en el caso de las mujeres, los jubones o los corpiños ya están armados en su delantero para ajustar y realzar el pecho.
En este momento es cuando se ultiman detalles como lazos, joyas, zapatos, pañuelos y delantales, etc. En el caso de los hombres se concretan faja, medias, pañuelo de cabeza, zapatos, botones, tipo de sombrero, etc.
Con suerte, después de esta segunda prueba, si no se requiere ninguna prueba más, se acaba la ropa encargada y, si fuera necesario, se realizaría una tercera, aunque no suele ocurrir.
Todo este proceso que se escribe y se lee muy rápido es un trabajo artesanal y minucioso que se realiza en nuestro taller y que es fruto de mucho tiempo de experiencia.
Confeccionamos ropas para bebés, niños, niñas, hombres y mujeres. Podemos reproducir indumentaria de los siglos XVIII y XIX y asesorar también sobre los complementos que cada ocasión requiere. Cada edad y cada caso requiere de una prenda concreta que estudiamos hasta el más mínimo detalle.
Nos especializamos en la indumentaria llamada normalmente del siglo XVIII (ropa que en realidad es de finales del XVIII, principios del XIX), tanto de hombre como de mujer. Nuestros jubones y corpiños también son dignos de mención, ya que después de estudiar muchas piezas reales de la época hemos llegado a asimilar con bastante claridad todos los detalles.
El patronaje de estos jubones es importantísimo porque ajuste perfectamente, y el armado se ha de realizar con esparto o varillas de madera para armar el delantero o las partes que así lo requieran. Las mangas han de estar bien cortadas y colocadas para tener movilidad una vez puesta la pieza sobre la persona. Damos a nuestras piezas un acabado manual y lo más artesanal posible para que el resultado sea más fiel a la realidad.
Después de esta carta de presentación, os invitamos a descubrir nuestra página web y a visitar nuestras redes sociales Facebook e Instagram. Además de encontrar gran cantidad de fotografías, encontraréis un diccionario de términos e incluso un apartado de testimonios de nuestros clientes. Es ahí donde podréis comprobar que todo lo expuesto se plasma en cada vestido que hacemos con toda la delicadeza y el amor que se merece.
Si queréis visitarnos, también os atenderemos con gusto en nuestra tienda física, donde disponemos de tejidos, medias, pañuelos, zapatos y joyas para todas las necesidades.
No nos queda más que daros las gracias por invitarnos a participar y contaros un poco más sobre nosotros, y os recordamos que si queréis un vestido «especial» y cargado de historia solo tenéis que venir y poneros en nuestras manos.
Carlos Salvador