Volver al blog 7 de marzo de 2019 · Por Maria Jesús Mínguez i Martínez (miembro de la Falla Comte Salvatierra-Ciril Amorós de Valencia y profesora de religión)

La Ofrenda a Valencia

La Ofrenda a Valencia

Para dar gracias con gran fervor, parten todos los años, cuando se acerca el 19 de marzo, miles de valencianos y casas regionales, desde Valencia o sus alrededores, desde sus casales o carpas falleras. Todos acuden ataviados con sus mejores galas, con mangas largas y la cabeza cubierta por preciosas mantillas, unas más nuevas, otras más antiguas, de sus madres, abuelas o bisabuelas.

Todos con gozo y gran emoción parten muy temprano para llevar su ofrenda a la Virgen, nuestra Madre, la Geperudeta, nuestra patrona, Madre de los Desamparados, Madre de Dios, madre de todos los valencianos.

Van a dar las gracias, a pedir con fe. Cada uno lleva preparado aquello que le quiere decir, aquello que su corazón más anhela, y al llegar a la gran plaza, frente a la Seu, gótica, románica, aparece muy bella, grande, inmensa, imponente, nuestra Geperudeta, nuestra Madrecita.

Todos le llevan bellos ramos de flores frescas, a veces claveles rojos, a veces de color rosa y a veces blancos…, que los valencianos depositan a sus pies para cubrir con ellos su manto, que se va llenando poco a poco con ayuda de muchas manos. Entonces, como por arte de magia, va surgiendo un dibujo que da forma y adorna el manto, diferente cada año, si es posible, más bello.

A la plaza llegan, como presentes, grandes canastos y cestas de todo tipo de flores que con gran amor llevan al ser los valencianos.

Son muchos los valencianos que al ver a nuestra Geperudeta lloran emocionados, felices por la gran suerte de tenerla cerca. Le lanzan besos, le rezan, le agradecen, hay una gran fe en esta fiesta, y la Virgen los mira complacida, con el cariño con que solo una madre mira a sus queridos hijos cuando los tiene muy cerca.

Y allí, en la abarrotada plaza, mucha gente buena observa, desfilando con arte y gracia, luciendo las vestimentas, con afecto y emoción, los valencianos y la Geperudeta, y así se suman todos a nuestra gran fiesta.

Por último, cerrando la ofrenda, pasa por la plaza la corte de honor de Valencia. Llevan ramos especiales, que dejarán a la Madrecita. Muchas se emocionan y lloran cuando sienten que la tienen cerca.

Y cerrando la cercavila, llega la fallera mayor de Valencia, máxima representante de la fiesta. Luce muy espléndida sus galas, bien peinada y con la cabeza cubierta por una mantilla preciosa, como manda la tradición. Le lleva un presente a la Virgen, un ramo muy especial, y si miras sus ojos con gran atención, podrás entender la emoción que transmite la Madrecita.

¡Viva nuestra Geperudeta!
¡Viva nuestra patrona!
¡Viva la Madre de Dios, que nos ayuda a salvar almas!

Maria Jesús Mínguez i Martínez
Miembro de la Falla Comte Salvatierra-Ciril Amorós de Valencia y profesora de religión.

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