Volver al blog 4 de marzo de 2025 · Por Sofía P. Jordán (Productora de cine)

Salud (mental) y producción

Salud (mental) y producción

Ettore Scola: «El cine es un espejo pintado».

El efecto espejo es un concepto en psicología que sugiere que los aspectos de nuestra propia personalidad que no hemos aceptado o reconocido, cuando los vemos en los demás, nos provocan una reacción automática de rechazo.

El cine guarda un gran poder social. El cine es una herramienta que podemos utilizar como un gran escaparate para todo tipo de público, y que en los últimos tiempos tenemos la facilidad de que así sea gracias a la diversidad de ventanas para ver una película.

Es una gran herramienta educativa: el cine educa y ayuda a la creatividad colectiva, pero hay que ser muy cuidadosos, especialmente con algunos temas que no son muy conocidos, porque también tiene el gran poder de generar estigma. Por ejemplo, como nos ocupa aquí, en todo lo relacionado con la salud mental.

Estos valores y conocimientos que transmiten los largometrajes pueden ser erróneos e influir en la imagen negativa que muchas personas tienen de la salud mental. Los trastornos mentales se han relacionado mucho con agresividad, violencia, asesinatos, alucinaciones. Se habla de psicosis incluyendo el concepto de psicópata en el mismo saco.

El cine, las películas, son el resultado de un conjunto de maravillosas profesiones en las que la salud mental, de manera individual en cada una de ellas, juega un papel importantísimo.

En mi caso, como productora, siento la responsabilidad en todo momento del resultado final. Ese «peso» va creciendo a medida que el proyecto avanza, desde su desarrollo hasta el final del paso por las salas de cine de cada película. Este proceso puede durar bastante tiempo, años dedicados a un resultado que se espera que sea bueno y que a su vez se multiplica por varias películas a la vez.

El cine es un trabajo de altibajos, inestable económicamente y muchas veces injusto. El cine es un trabajo en equipo, todos somos importantes, cada departamento necesita del otro para sobrevivir, pero si algo sale mal, ¿de quién es la culpa? De producción. Si no hay suficiente presupuesto para el coche vintage descapotable de color rojo que habla y conduce solo, producción tiene la culpa. Que necesitamos más días de rodaje porque lo que estaba previsto hacer en dos días al final fueron cinco y no hay dinero para ampliar esas jornadas, producción. ¡Ah! Pero la cosa cambia cuando, a pesar de todo eso, de haber dicho que no a ciertas cosas y aun así la película ha funcionado como todo el mundo esperaba, las críticas son inmejorables, su paso por festivales es bueno y se han ganado premios, ahí sí, ¿no? Pues tampoco: ahí es gracias al trabajo en equipo de todos. De la producción se dice que «es la profesión más ingrata dentro del cine», y es cierto, pero a la vez maravillosa y satisfactoria, una profesión completamente vocacional.

El trabajo de producción es el que más se ve, pero nadie sabe qué es producción. Nosotros nos ocupamos de elaborar el presupuesto de una película, de saber cuánto cuesta, de gestionar ese dinero y repartirlo de manera eficiente. Además de toda la logística que eso conlleva: manejar los tiempos, los permisos, los derechos —todo tiene derechos y por todo se paga—, que si esta marca de ropa sale en pantalla, o de comida, o quiero esta canción famosa que lo está «petando». Y ya sabemos que cuando hay dinero de por medio, el malo es quien lo maneja.

A los productores nos quieren y nos odian.

Es muy importante cuidar nuestra cabeza, ya no solo porque sea nuestra principal herramienta de trabajo, sino porque al presentar un proyecto a una cadena de televisión, a cualquier fondo que te pueda ayudar a financiarlo, residencia, laboratorio…, el 95 % de las resoluciones serán un NO.

A eso se suma la cantidad de horas de trabajo, prácticamente 24/7, porque cualquier día, a la hora que sea, puede surgir algo, y para eso hay que estar preparada, ser valiente, seguir creyendo en lo que tienes entre manos, rodearte del mejor equipo posible, socios, coproductores que confíen en ti, en tu capacidad, y no duden de ti; que exista una buena comunicación, una cooperación constante, aprender a valorar las ideas de los diferentes perfiles que estén trabajando en el mismo proyecto, buscar el win-win (+win), trabajando todos por la misma finalidad aunque sea de manera individual. Solo así, con ese apoyo y creyendo en lo que haces desde los cimientos, puedes tener por seguro que tu película ya habrá triunfado.

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