Volver al blog 4 de marzo de 2019 · Por Gaby Collado i Soria

Los servicios de seguridad y emergencias en la salvaguarda de las Fallas de Sagunt

Los servicios de seguridad y emergencias en la salvaguarda de las Fallas de Sagunt

Hablar del mundo de las Fallas es hablar de una fiesta arraigada en nuestras tradiciones, es disfrutar de cinco días intensos donde las cercaviles, las verbenas y los masclets se apropian de cada barrio, cautivando a ciudadanos y forasteros con el perfume de la pólvora y las flores, para hacer de nuestra fiesta una de las más importantes de nuestro territorio.

Pero hablar de la historia de las Fallas de nuestra ciudad es hablar de la falla Luis Cendoya, pues como dijo el gran maestro Emili Llueca en el llibret de esta comisión el año 2002: «Los inicios de las fiestas falleras de Sagunt se sitúan en 1926... La primera falla que se plantó fue en el Port de Sagunt, en la calle Poeta Llombart, frente al actual número 52». Desde entonces ha llovido bastante, ha madurado la cultura fallera en el Camp de Morvedre, haciendo de nuestra fiesta la más importante de nuestra ciudad. Y es que, con el paso de casi un siglo de vida de nuestras Fallas, hemos visto una clara evolución tanto en su indumentaria como en sus cercaviles y, cómo no, en sus monumentos, que año tras año iban aumentando su volumen y su tamaño.

Es por todos estos motivos que cada vez se ha hecho más imprescindible la presencia en nuestra fiesta de los servicios de seguridad y de emergencias, para poder garantizar que transcurran de manera segura todos los actos que realizamos los falleros.

La coordinación de todos ellos es la clave para que las Fallas sean fiesta y solo fiesta, porque las comisiones solo nos preocupamos de disfrutar de cada uno de los actos, porque sabemos que tanto la policía, protección civil, como los bomberos estarán en el lugar necesario cuando haga falta, para hacer de las Fallas de la comarca unas Fallas seguras sin ningún tipo de riesgo, y hacer que se desarrollen de la mejor manera gracias a su tarea fundamental.

Porque aunque muchas veces no los veamos o no detectemos su presencia, en cada cercavila se hace fundamental la presencia policial y de protección civil, porque allá por donde vamos los falleros tengamos el paso abierto sin cruzarnos con ningún vehículo que pueda interrumpir nuestro lucimiento por las calles del pueblo.

Pero como bien es sabido, si ya es un caos circular con vehículos por nuestro núcleo urbano con los monumentos plantados, es de locos poder llegar a ningún sitio cuando los falleros colapsamos toda la población con más de tres mil almas que desfilan como hormiguitas una tras otra haciendo camino para rendir homenaje al resto de comisiones u ofrendarla a la Virgen.

Y no solo eso, porque a todos nos gusta la fiesta, y lo que significa estar de fiesta para unos supone molestias para otros; como dijo Jean-Paul Sartre: «Mi libertad concluye donde empieza la de los demás», y eso es lo que sucede en muchos casos donde son parte tanto la policía local como protección civil, que son necesarios para el uso correcto de los artefactos pirotécnicos, el cumplimiento de los horarios, la seguridad y la atención al ciudadano, y la ordenación del tráfico.

Ya después de todo el jaleo, de cuatro días intensos donde la noche se junta con el día en una fiesta que nunca duerme, llegamos al día de Sant Josep, donde nuestras Fallas acaban convertidas en cenizas, donde la llama purificadora se lleva todos los sueños de un año para dar inicio a otro que todos esperamos que sea mejor, si cabe, que el que acabamos de concluir. Pero para que la Cremà de nuestros monumentos se haga de manera segura, hay detrás el trabajo y coordinación del Parque de Bomberos de Sagunt, que forma parte del consorcio provincial de bomberos de Valencia.

El trabajo de la noche de la Cremà es el final de una serie de tareas que se hacen con anterioridad para poder coordinar el trabajo de nuestros bomberos, que son respaldados por bomberos de otros parques y bomberos forestales en las tareas de esa dura noche.

Los bomberos, en coordinación con protección civil, policía y otros servicios municipales, detallan las rutas de entrada y salida de los vehículos en cada falla, y marcan, dependiendo del riesgo y la envergadura de la falla, si las fallas serán controladas por ellos o, en otros casos, por los compañeros de protección civil, y en otros por los falleros de las comisiones que hayan recibido el curso para tal labor.

Pues al encender la llama en la oscuridad vuelan las chispas al cielo, y comienza el trabajo incansable lanzando agua con las mangueras para evitar que suceda cualquier contratiempo que pueda ocasionar daños tanto materiales como personales, haciendo que ese fuego solo devore lo que estaba destinado a arder, nuestras Fallas, las Fallas que iluminan con su fuego la noche mágica de la Cremà en cada cruce de nuestra ciudad.

Las Fallas no serían lo que son sin contar con la tarea que día a día realizan los cuerpos de seguridad. Está claro que las Fallas son cultura y son fiesta, son raíces y son tradiciones, pero entre todos hemos de garantizar que la seguridad esté por encima de todo, para que falleros y visitantes puedan disfrutar de cada acto con la tranquilidad necesaria para poder decir que las Fallas son la mejor fiesta del mundo.

Gaby Collado i Soria

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