Un mundo S.O.S-tenible

El mundo está cambiando. Después de años de abusos por parte de la humanidad, poco a poco nos vamos dando cuenta de la necesidad de cuidar nuestro planeta, porque solo tenemos uno y, por desgracia, debido a muchas de nuestras acciones llevadas a cabo durante décadas, lo estamos destruyendo. Por eso, desde hace un tiempo se están llevando a cabo iniciativas con la única intención de no acabar con nuestro mundo, de dejar un planeta habitable para las generaciones futuras. Pero, ¿habremos llegado demasiado tarde?
Cada año, 6.000 millones de kilos de basura son arrojados a los océanos. La mayor parte está formada por plástico, material que provoca la muerte de más de un millón de aves, 100.000 mamíferos e incontables cantidades de peces y crustáceos cada año. El aire de algunas ciudades del mundo está tan contaminado por las actividades humanas que respirar allí implica los mismos riesgos que fumar 21 cigarrillos al día. Además, una de cada ocho muertes en el mundo tiene que ver con la contaminación del aire.
Estos son algunos ejemplos de las consecuencias que han tenido las acciones humanas sobre nuestro planeta. Por eso, en septiembre de 2015, 193 países aprobaron los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Unos objetivos que conforman la llamada Agenda 2030, una agenda universal y ambiciosa que sitúa los derechos humanos de todas las personas en el centro y que tiene como fines erradicar la pobreza extrema y el hambre, combatir la desigualdad y el cambio climático, garantizar la igualdad de género y los derechos humanos de las mujeres, y asegurar el acceso universal a servicios de salud y educación de calidad, entre otros.
Podemos pensar que solo las grandes acciones ayudan a combatir el cambio climático, pero eso no es cierto. Todos los pequeños gestos que incorporamos a nuestra vida diaria pueden tener efectos muy beneficiosos para el planeta. Una vida más sostenible puede reducir la contaminación y las emisiones de gases de efecto invernadero, y mejorar la salud de nuestro planeta. Pero uno de los pilares fundamentales para lograrlo es la concienciación ciudadana, para que algo tan sencillo como la regla de las Tres R (reducir, reutilizar y reciclar) forme parte de nuestro día a día.
Y desde las Fallas, ¿podemos ayudar a hacer de nuestro planeta un lugar más sostenible? Por supuesto que sí. En los últimos años se ha potenciado el reciclaje en las comisiones falleras con diversas campañas impulsadas desde las administraciones y distintos organismos; se están utilizando nuevos materiales para la construcción de las fallas, menos perjudiciales para el medio ambiente, y se apuesta por energías que reduzcan el gasto energético. Todo ello sin olvidar que el mundo de la fiesta fallera también sostiene diversos sectores económicos, como demostró la crisis provocada por la pandemia de la COVID-19.
¿Nos ayudas a hacer un mundo menos S.O.S-tenible y más sostenible?